Confianza plástica

Tenía algunos días alejados de la blogósfera, no como usuario, pero si como actor de contenidos. Pero ahora estoy de regreso con nuevos ánimos y con la satisfacción de un buen trabajo realizado.

Hace algunas semanas estaba en la cotidianidad familiar del fin de semana, un pretexto para salir con los niños hacia una aventura “entre hombres” en el Jardín Botánico Nacional. Es impresionante cómo podemos desconectarnos de la velocidad citadina, cuando nos dejamos envolver de la naturaleza que se levanta como un gran muro vivo, un santuario dentro de nuestra urbe.

A mis niños les encanta el tren, un sistema de Tour interno que funciona dentro del jardín, donde en 30 minutos podemos explorar la abundante vegetación preservada ahí. No es u secreto que el paseo es relajante, aunque te hayas montado más de 50 veces.

Para mí es la mejor parte es cuando llegamos al jardín japonés, una combinación de naturaleza, técnicas de paisajismo y arte japonés. Es como llegar a otro país -por lo menos si queremos engañarnos por un instante.

En un país en que peleamos por la conservación por los recursos naturales, es hermoso ver las orugas habitando en unas ramas, ajenas a todos los problemas que están fuera del gran santuario natural.

En fin, después de una mañana de CHU, CHU, sudados y sedientos, decidimos irnos del jardín para dirigirnos a almorzar. ¡Una gran recompensa, luego de quemar muchas calorías!

Cuando el plástico te daña la diversión

El viernes anterior a la visita al jardín, planifiqué los gastos del fin de semana -como todo padre de familia, para evitar inconvenientes por la falta de efectivo. Dejé dinero líquido para los bolsillos y lo demás lo deposité en la tarjeta prepago. Funesto error.

En el momento que llegamos al restaurante de fast food -la única opción cuando andas con niños pequeños, preferí ordenar primero antes de que los niños se instalaran en los juegos, como es su costumbre. Realizo la orden y le presento la tarjeta prepago a la cajera. Inmediatamente la tarjeta presenta el código de que la orden ha sido declinada. ¡Vaya sorpresa!

Le remito a la cajera que la tarjeta tiene fondos, que intente de nuevo. Es embarazoso este tipo de situaciones, ya que los cajeros están acostumbrados a los mentirosos y su mirada delata el pensamiento primario -predispuesto- que cruza en su mente. En fin, decido a pagar en efectivo, a su vez, agota los fondos líquidos que estaban presupuestados.

Luego de un tiempo, me queda esa afanosa inquietud que no te permite tragarte las cosas que son impuestas socialmente. Decido llamar al banco, le pregunto al oficial de servicio sobre lo acontecido a mi tarjeta y que la misma tenía fondos.

El oficial me responde: “Señor, hemos cambiado a un nuevo sistema y su tarjeta actual no va a funcionar en ningún tipo de Verifone.”

Le pregunto: “¿Puedo sacar dinero del cajero?”

El oficial responde: “No. No es posible. Debe pasar por nuestras oficinas, el lunes, para cambiar su plástico.”

Le pregunto preocupado: “¿Cómo que el lunes? ¿Entonces me quedé sin dinero éste fin de semana?.” Mi voz se quiebra con un tono de frustración, he sido atrapado por el sistema bancario una vez más. Touché.

El oficial responde: “Nosotros publicamos en el periódico. ¿No lo vio?”.

Agradecí la atención del mismo, impactado por la realidad, el banco esperaba que un usuario de Internet Banking, leyera un anuncio que estuviera publicado en las páginas centrales de un periódico local.

Asunto de usabilidad

El banco tiene diferentes productos dentro de su estrategia de comunicación para llegar al cliente: mi email, la portada del Internet banking (donde tengo que por obligación pasar antes de llegar a mi cuenta), la portada de su página Web.

Es increíble cómo pueden desperdiciarse recursos de comunicación tan valiosos para transmitir un mensaje de importancia a la cartera de clientes. Me pueden responder del banco alegando: los usuarios de Internet banking representan un N% de nuestra cartera de clientes.

Y por ésta razón, es más importante mover los pasos para publicar en prensa, que hacer un QUERY en el sistema e identificar cuáles usuarios no han renovado, para emitir un mensaje personalizado que les invite a renovar. Amigos, usabilidad es mejorar el servicio al usuario, es más, es mejorar la interacción con el usuario.

Ese día mi confianza plástica se quebró. No le delego al banco la responsabilidad de recibir mi información, sino que la busco. Pero ahora veo que es algo que todos los dominicanos estamos acostumbrados a hacerlo y está mal; una institución que debe darme servicio, ¿me obliga a auto servirme?

Entonces, con casos como éste vemos cómo es posible que la competitividad de un país puede decaer: cuando las instituciones no aplican el concepto de servicio y cuando los ciudadanos no comprenden el origen y fin de sus derechos al contratarlos.

Cae la confianza plástica, cae la confianza en la banca… ¡Hasta la próxima!

No tienes que cambiar tu móvil

Hace algunas semanas tenía la inquietud de poder consultar mi email desde mi móvil -quizás obligado por la presión mercadológica, dada la salida de las nuevas Blackberry. A la verdad me decidí comprar una, pero al ver los precios, definitivamente las descarté para mi presupuesto.

Pero me quedó esa pequeña curiosidad y la necesidad de consultar los correos cuando estoy lejos de mi computador. Para referencias, tengo un Sony Erickson W200i (como diría mi hijo mayor: “un guayahielo”) del cual disfruto la capacidad de tocar música (como los antigüos Walkman) y navegar por internet.

Me resultaba difícil por razones de pantalla y conectividad, leer mi email directamente del browser integrado al equipo, ya que no es muy actualizado y la experiencia puede resultar frustrante. Durante toda una noche busqué la forma de actualizar mi browser móvil, mi sistema operativo o dejarme vencer por el mercadeo de RIM y el “avance tecnológico.”

Recuerden que desde el 2005, planteo que la tecnología avanza más rápido por el consumismo, que por la innovación; cambiamos las herramientas porque somos consumidores, sin aprovechar al máximo la tecnología misma. [leer más…]

Entonces pensé:

“Google se caracteriza por desarrollar herramientas democratizadas, que llevan las funcionalidades a múltiples dispositivos, verdaderamente a las masas; entonces, debe existir una aplicación de Java que pueda correr en mi móvil”.

Búsqué más detalladamente al respecto… ¡Y listo! The best Gmail client ever and free! Gmail Mobile 2.0 estaba disponible y compatible con mi celular. También la herramienta es compatible con Google Apps, solución de mensajería de Google que distribuye Numericit en República Dominicana.

A la verdad, la aplicación reproduce con mucha fidelidad la interfase del Gmail, también sincroniza el correo y permite enviar, responder, marcar (con estrella), agregar contactos, entre otras funciones. Personalmente, la herramienta ahorra en consumo de KBs (modelo de facturación de la telefónica), porque no tengo que conectarme para ver un correo anterior, ya que queda almacenado en el móvil.

En una reunión pasada, los asistentes a la misma se quedaron intrigados por qué miraba tanto mi móvil (AKA Guayahielo), pero al percatarse que estaba leyendo el email de la empresa, sientieron el pequeño desaire de haber gastado un dineral en una Blackberry; cuando en sus antigüos móviles (superiores al que poseo) hubiesen obtenido el 50% de las funcionalidades a cero costo.

Hasta la próxima.

Lo que no sea mencionado, no hace verdadero que deje de existir

Hace años que pude leer una versión al español del Libro Fundación, de Issaac Asimov. En esta novela el persona Hari Seldon, se debate entre un mundo lleno de robots y alta tecnología, oprimidos por un imperio que controla toda la galaxia.

Dentro de esta panorámica, el personaje puede predecir matemáticamente el futuro, utilizando la “psychohistory“, donde descubre que inevitablemente el imperio caería y la época que conoce sería surmergia en un caos total, hasta que se levantara un nuevo imperio 30,000 años despúes.

De acuerdo a los cálculos de Hari Seldon, el podía reducir los 30,000 años en 1,000, utilizando un equipo de personas que almacenaran todo el conocimiento de la galaxia en un planeta alejado, siendo de esta manera -a través de conocimiento- que pudiese establecerse el nuevo imperio.

Cuando el conocimiento o información es olvidada

En el caso del universo de Seldon, la información era la base para el análisis y la predicción o probabilística -si queremos llamarla así. El punto importante es que todo conocimiento era importate para la solución de problemas futuros, mucho más para evitar que el período de caos permaneciera mucho años más -coincidencialmente esta ficción no dista mucho de nuestra realidad.

Y esta es la motivación de esta nota, vemos con bastante preocupación la cotidianidad de las noticias matutinas y vespertinas en lo que refiere a prioridades. En nuestro entorno de comunicación los males que acosan a la población dejan de existir, cuando dejan de ser promovidos por los medios de comunicación.

Es una táctica persistente de los estados el tomar control de la opinión pública, pero debemos entender ahora más que nunca, que la información ya está democratizada. Cuando los medios de circulación nacional se nutren de la demagogia tecnológica para acompañar al ocultamiento de los males nacionales, entonces, los medios democratizados que florecen en el internet, deben hacerse eco de los males reales.

Es verdad que necesitamos internet, acceso, banda ancha, computadoras, pero nuestra realidad para el progreso es poder eliminar el dengue, las ratas, los mosquitos que tanto aquejan a nuestra sociedad.

El dengue ya no se menciona, la epidemia de ratas tampoco, pero señores, eso no es indicativo o hace verdadero que han dejado de existir. Pero han sido olvidadas, sacadas y destruídas quizás de la gran biblioteca de Hari Seldon.

Ocultar es más fácil

Parece que es más fácil eliminar un contenido del stream noticioso de la nación, que verdaderamente resolver los problemas. En esta era tecnológica, donde no hablamos con la gente, sino que recibimos cadenas de emails (que no sabemos de dónde provienen), leemos las noticias de fuentes electrónicas; parece que al eliminar los contenidos sobre el problema, ya el problema está resuelto. Eso es aparente.

Un caso es el de la electricidad, cuando no se hablaba de apagones, la deuda del gobierno con el sector eléctrico crecía, pero nadie informaba. Mientras tanto, una bola de nieve crecía y las consecuencias son evidentes: No hay luz, ni dinero para el sector.

Es menester de todos no dejar que el cúmulo de información nos ahoge y que los problemas desaparezcan porque la noticia de ahora son los juguetes del estado. Ya sea Internet, Metro o una caja de bolitas, no pueden preceder en importancia el seguimiento de problemas que atrasan el desarrollo.

Detectemos “El Concepto”

La demagogia tecnológica consiste es presentar que la inversión en los recursos tecnológicos inciden en el desarrollo de la nación. Cuando el concepto de desarrollo humano (según los expertos) habla de desarrollar a la gente, pero para esto el estado debe cumplir con las necesidades básicas.

Un concepto no puede imperar sobre los problemas y sobre el derecho a la libre información. Pero la orquestación que vemos a diario me lleva a buscar otra fuente, más información. Espero que este aparente “olvido intergaláctico” no afecte a la biblioteca de nuestra conciencia.