Mi voto: Reflexión

Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados. Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico, ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.

Señores Representantes: estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad. Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en solo un voto. El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza. ¡Háganme el favor!… ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.

El que les habla, su amigo… yo… no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta). Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones: primera, porque, repito que no sería justo que el solo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones; segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados); ¡y Tercera!… porque los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes). Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.

Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables, aunque sean “ideítas” o “ideotas”, aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quién. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos). Así me gusta… no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas). Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga. ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta). ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! —los Colorados se levantan para salir de la Asamblea—.

¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento. Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos… todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo? Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es vodka).

Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la Humanidad y por eso la Humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju… y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.

Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica… pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos). Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad, que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorio, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.

Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos… amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”

He dicho…

Cantinflas en “Su Excelencia”, México, 1967

Pese a que este corto tiene 44 años, aún el mensaje es actual. Hemos avanzado como civilización, pero el hombre como ente moral, Cantinflas lo define magistralmente como un pigmeo. Esto nos debe llevar a una reflexión sobre lo que somos como sociedad, cómo ha cambiado el país en 12 años.

Estamos en el valle de la decisión (Joel 3:14), como pueblo, como nación, como familia. Cantinflas humildemente decidió como hombre no hacerse responsable como individual de la opción que tiene que ser por derecho, un consenso de todos (en el contexto en que se quiera tomar).

Al final de cuentas nadie nos puede imponer -ya sea por la fuerza o por las armas del miedo y el terror, que tomemos una opción; tampoco ofrecernos todo el dinero, lujos y poder para que cedamos nuestra convicción. Es momento de meditar y como hombres decidir correctamente.

¡Feliz 2012!

Del miedo a la Luz

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos. Es nuestra luz, y no la oscuridad, lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo de Dios. Jugar a ser pequeño no le sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros.

Esto no está solamente en algunos: está en todos nosotros. A medida que nos permitimos que nuestra luz se irradie, inconscientemente estamos permitiendo que otras personas hagan lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”  Marianne Williamson

Estaba observando el film Coach Carter este fin de semana y escuché esta cita de uno de los jugadores dentro de la trama de la historia. Desde que lo escuché, me recordó al poema Invitus (de William Ernest Henley) y mi mente lo asoció con Nelson Mandela.

Increíblemente, buscando en Google, existe una equivocación sobre ésta porción del libro “A Return to Love: Reflections on the Principles of A Course In Miracles” de Marianne Williamson. Muchas referencias a través de la internet relacionan que Nelson Mandela en su primer discurso como presidente de Sudáfrica en 1994, citó a la autora, lo cual no es verdad.

La autora comentó al respecto: “Como un honor sería que el presidente Mandela haya citado mis palabras, de hecho no lo hizo. No tengo ni idea de dónde provenga la historia, pero estoy satisfecha de que el párrafo ha llegado a significar tanto para tantas personas.”

Lo más interesante del asunto, es que las palabras de Williamson escritas alrededor de 1975, tienen una semejanza al texto en Mateo 5:14-16, sobre “la luz del mundo”.

Somos Luz del mundo

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad ubicada en una montaña no puede ocultarse.  Ni ustedes prenden una lampara, y la ponen debajo de un recipiente, sino en una repisa; y brilla para todos los que están en la casa.  Así mismo, permitan que su luz brille ante los hombres; para que ellos puedan ver sus buenas obras, y den gloria al Padre que está en el cielo.” Mateo 5:14-16

Muy similar al contexto de Williamson -estoy muy de acuerdo con Salomon acerca de que nada es nuevo bajo el sol. Este pasaje de Mateo nos trata de llevar a la reflexión sobre el miedo a lo que somos.

La acción natural del ser humano cuando se siente en falta es ocultarse. Si no tenemos nada que ocultar, nada que temer, simplemente no tenemos que ocultarnos. Recordemos el pasaje en el Génesis, cuando Adán y Eva habían desobedecido a Dios; cuando Él llegó a ellos, éstos se ocultaron.

Muchas veces el sentimiento que nos rodea a todos -gracias al sistema en que vivimos, es que simplemente se nos dice que no podemos. No podemos ser los mejores, no podemos vivir mejor, no podemos estar en la repisa. Es ahí donde en nuestro sistema de enseñanza empieza a combatir al alma humana, somos reprimidos de lo que por derecho y al estar vivos, tenemos acceso: A dejar que nuestra luz brille.

No es dejar que los hombres vean lo que hacemos -no es tan simple, sino que nuestra sola presencia estimule a otros a ser mejores. Que cuando lleguemos a un lugar, los que te reciban encuentren la necesidad de mostrar su luz. Muchos me dirán que es una actitud, pero es más que eso. Es un sentimiento que permite que el mundo funcione mejor. Es amor.

Nuestro miedo e inseguridad

No se asombre de encontrar una gran verdad bíblica en un texto secular. Considero que pone de manifiesto que el amor de Dios es para todos. Solo el miedo oculta lo que Dios ha puesto en todos.

Algunos tienen la responsabilidad de ser catalizadores y permitir -al irradiar su luz, que otros descubran que también la tienen. Existen muchas formas para inducir a un niño a creer que todo lo que hace es malo. Ese pre-condicionamiento es lo que ha destruido a nuestra sociedad.

De cualquier forma que queramos verlo, en algún aspecto nos sentimos inseguros. Cuando nos sentimos inseguros, es que no conocemos del todo -o no controlamos, los nos que sucede de algún modo; ahí es donde radica el miedo.

Nuestra luz nunca brillará hasta que dejemos nuestros miedos atrás. Hasta que decidamos dejar que brille e ilumine a otros, es la invitación de las Sagradas Escrituras y nuestra mejor forma de hacer de éste mundo, un lugar mejor.

Mora en mí

Estaba esta mañana revisando los drafs del blog, puesto que lo había unificado con otros que tenía en el 2010. Me encontré con éste cántico que escribí en el 2007. En aquél entonces estaba activamente colaborando cuando mi esposa pertenecía al coro de nuestra congregación.

Es una inspiración sobre la necesidad de que El Señor permanezca en nuestro interior. Muy importante para el inicio del 2011.

Mora en mí – Cántico Expontáneo

Cada día tenemos una opción
un valle
una decisión,
una batalla en nuestro corazón.

Señor quiero amarte
y tu palabra guardar,
para que el Padre y Tú
vengan a mí,
y hagan morada en mí.

Mora en mí
Mora en mí,
quiero delante de tí
estar plantado,
y no ser derribado
por cualquier tempestad.

Mora en mí
Mora en mí,
Porque eres
la fortaleza de los siglos
castillo mío,
mi Salvador.

Mora en mí… (BIS)

Arturo López Valerio
Madrugada del 18 de febrero del 2007.

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¿Otra vez la conciencia?

Nuevamente retorno a los controles de este blog, para hablar de la conciencia. Hoy tuve una extensa conversación (tenía tiempo que no conversaba abiertamente temas de fe con terceros) con Rafael Pérez de Pez Mundial, la cual fue bastante satisfactoria.

Durante el 2008 escribí mucho sobre la conciencia y creo que este es un tema que debe continuar, para que no la “apaguemos” de repente. ¿Apagar la conciencia? Sí, nosotros lo hacemos y de paso, tampoco nos damos cuenta que lo hacemos.

Es como un celular que de momento pierde la señal con la Telefónica, tienes el aparato, pero no recibe llamadas. Gracias a Dios las llamadas que el Espíritu Santo que dirige a tu conciencia, pueden lograr encender esa conciencia que aparece como “fuera de servicio”.

En Juan Capítulo 8, los hombres llevaron a la mujer hallada en el acto mismo del adulterio, querían lapidarla. Al decirles Jesús: (Juan 8:7)

“…El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero”

. Citan las escrituras: (Juan 8:9)

“Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio”.

Mientras ellos tenían las piedras en las manos para lapidarla, su conciencia estaba apagada. No entendían que debía tener misericordia, por tanto todos eran pecadores. Al redargüirles, Jesús encendió la conciencia de cada uno y al estar encendida, vieron que ellos eran tan pecadores como ella.

Es interesante que siempre miremos los defectos de los demás, de la iglesia misma, de los que trabajan en la obra. Lucas 6:41 cita:

“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?”.

Desde hoy, propongamos realizar los cambios en nosotros y en nuestra conciencia, para entonces hacer vida en nosotros primero antes de exigir a los demás un comportamiento que no tenemos. Sin dejar a un lado, de estar vigilantes del regalo que Dios nos ha dado.

¿Volver al futuro?

“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”
Eclesiatés 3:15
Dentro de la esfera de la cotidianidad, nos encontramos que como seres humanos e hijos de Dios, el tiempo es parte de nuestras vidas. El ayer, hoy y el futuro son estados que aprendemos a manejar y que no podemos controlar.
Nuestra realidad es que muchas veces vivimos en el pasado; perdemos nuestro tiempo justificándonos o tratando de explicar a otros o a todos, cómo acontecieron las cosas. Pero debemos recordar que Dios es eterno y nos creó para que habitáramos con Él.

“He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo;  sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá;  y lo hace Dios,  para que delante de él teman los hombres.” Eclesiatés 3:14

Aquí el predicador habla de la obra de Dios y de la salvación del hombre. El hombre es y será perpetuo, porque Él ha decidido salvarlo. No será más ni menos, sino lo que Él ha dispuesto y ésta debe ser nuestra confianza, ante el temor, la duda y la crisis; Él lo hará y sustentará su palabra.

En el versículo 15 del capítulo 3, el predicador nos habla del tiempo y del plan de eternidad para el hombre. Lo que fue, ya es; éste es Jesucristo, el verbo que era desde el principio y que ya es manisfestado al mundo. Y lo que ha de ser, fue ya; Jesucristo ha sido coronado rey, como fue profetizado y lo es ahora a la diestra del Padre.
Un punto importante en éste versículo es el entender que aunque las cosas estén mal -similar a cuando la tierra estaba desordenada y vacía (Génesis 1:2), Dios, en su misericordia tiene la garantía de nuestra restauración: Y Dios restaura lo que pasó.
¿Problemas? ¿Crisis? ¿Inconvenientes? Sí, el puede ayudarnos y tiene su mano dispuesta para darte a tí y a mí, la restauración plena. Es momento de restaurar, de levantar, de examinar nuestro terreno. Somos tierra deseable (Malaquías 3:12), la cual debemos limpiar -bajo duras pruebas- para que nazca un fruto agradable y apacible (Hebreos 12:11) para todos los que buscan alimentarse.
¿Quieres vivir en el pasado o volver al futuro de salvación que dispuso Dios para toda su creación? 

La falta de fe genera crisis

Leyendo algunas líneas sobre la crisis económica que afecta a los mercados globales, pude leer una nota interesante en el Diario Libre, era una carta de un economista que apuntaba que la falta de fe en el papel moneda (en este caso el dólar) provocaba la crisis y que eventualmente nos veremos forzados a volver al antiguo Oro, que conserva aún su valor.

Valor no creíble

Esto me puso a pensar en lo difícil que es este siglo, les explico por qué: Todo el sistema financiero global está basado en la confianza del papel moneda emitido por cada gobierno, dicho papel moneda es avalado por las reservas en oro de cada nación. ¿Dónde viene el problema? Hay muchas economías como la nuestra, que no tienen reservas en Oro, sino en un papel moneda fuerte (es decir, de mucha confianza o en términos eclesiásticos, que le tenemos fe) que es el dólar.

¿Qué es lo que sucede? Que el papel moneda y por ende, las transacciones y operaciones relacionadas al mismo adquieren muchas veces un valor por encima de lo normal, eso sin contar con la ola de créditos que inflan la economía haciéndonos creer que hay abundancia, pero la verdad cruda es que el valor muchas veces es mayor que las mismas reservas.

Parábola financiera

Ese mismo caso ocurrió en la oficina donde laboro y nos enseño tanto a mí como a mis compañeros de trabajo lo que está pasando a nivel global: Todos cumplimos años en algún día del año, en ese día los compañeros del festejado reúnen 200 pesos cada uno para darlo como regalo (el cual puede darse en efectivo). En total son entregados unos 2,000 pesos; muchas veces sucede que hay cumpleaños consecutivos y hay un uso de que el festejado de un día anterior deja excento del pago (crédito) al próximo festado. Es decir, que éste cobra 1,800 en su cumpleaños, con la garantía de que en el próximo cumpleaños no tiene que pagar la cuota.

Hasta ahora todo está bien, pero ¿qué sucede cuando alguien se ausenta y no paga su cuota? Generalmente se le acumula y lo paga cuando regresa. Ahora viene el enredo que nos llevó al punto que planteo: Cuando regresa el viajero, éste propone pagar a los festejados que no ha dado su regaldo (o sea, los 200 pesos). Los festejados les indican que prefiere que él (el viajero) pague la cuota de ellos al próximo festejado del mes; éste les confirma y deja saldada la deuda él tiene con ellos. Ellos asumen y entienen que han saldado con el próximo festejado. ¿Qué sucedería si el viajero no le paga al próximo festejado? Simplemente cae la confianza en la oficina y el sistema pierde credibilidad, mientras tanto hay más de 200 pesos en pérdidas.

La solución es Jesucristo

Disculpen por lo largo del cuento, pero fíjense cómo el compromiso, la palabra y la confianza hacen del mercado financiero global algo muy delicado. La falta de fe en una institución, persona, gobierno o grupo, puede descalabrar el trabajo de mucho tiempo. Nuestra solución son las palabras de Jesucristo que podemos encontrar en los libros de Mateo y Lucas, respectivamente.

Jesús llama a sus discípulos “Hombres de poca fe”, nos afanamos por lo que no ha llegado (Mateo 6:30); eso no quita que le prestemos importancia, pero sí dejamos de creer que Dios tiene cuidado de nosotros. Ésa es la crisis.

Él no quiere que tengamos incertidumbre, preguntando: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? (Mateo 8:26) E inmediatamente hizo cesar la tempestad. Si éste Jesús, hijo de Dios, podía ordenar a los vientos y la mar cuando no estaba glorificado aún, ¿cuánto más ahora, qué esta sentado a la diestra de Dios? La crisis es creer que Él no puede ayudar nuestra economía.

Si sentimos que nos hundimos en los problemas, el éxtiende su mano y pregunta (como a Pedro): Hombre de poca fe ¿Por qué dudaste? (Mateo 14:31) Nuestra crisis empieza cuando dejamos de creer y empezamos a actuar por nuestra cuenta. Créanme que así empieza. En un símil, como ovejas creemos que nosotros podemos buscar buenos pastos, pero Él es el Buen Pastor.

Cuando no tenemos pan (he vivido esa afanosa ansiedad en persona), el nos dice: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? (Mateo 16:8) A la verdad le testifico que Dios tiene múltiples formas de hacer llegar el pan a sus hijos.

¿Por qué algunos no pueden vencer la crisis?

Les respondo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mateo 17:20)

No podemos crecer un codo más, no podemos producir más de lo que Dios ha determinado que lo hagamos; Dios provee para que en el ciclo natural muchas cosas que perecen casi inmediatamente subsistan, ¿qué hará con nosotros?

Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? (Lucas 12:28)

No dejemos de creer que Dios puede respaldar nuestra fe. Si los hombres pueden respaldar un papel, ¿cuánto podrá Dios respaldar su Palabra que es vida?

Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12:31)

Dios les bendiga!