Del miedo a la Luz

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos. Es nuestra luz, y no la oscuridad, lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo de Dios. Jugar a ser pequeño no le sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros.

Esto no está solamente en algunos: está en todos nosotros. A medida que nos permitimos que nuestra luz se irradie, inconscientemente estamos permitiendo que otras personas hagan lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”  Marianne Williamson

Estaba observando el film Coach Carter este fin de semana y escuché esta cita de uno de los jugadores dentro de la trama de la historia. Desde que lo escuché, me recordó al poema Invitus (de William Ernest Henley) y mi mente lo asoció con Nelson Mandela.

Increíblemente, buscando en Google, existe una equivocación sobre ésta porción del libro “A Return to Love: Reflections on the Principles of A Course In Miracles” de Marianne Williamson. Muchas referencias a través de la internet relacionan que Nelson Mandela en su primer discurso como presidente de Sudáfrica en 1994, citó a la autora, lo cual no es verdad.

La autora comentó al respecto: “Como un honor sería que el presidente Mandela haya citado mis palabras, de hecho no lo hizo. No tengo ni idea de dónde provenga la historia, pero estoy satisfecha de que el párrafo ha llegado a significar tanto para tantas personas.”

Lo más interesante del asunto, es que las palabras de Williamson escritas alrededor de 1975, tienen una semejanza al texto en Mateo 5:14-16, sobre “la luz del mundo”.

Somos Luz del mundo

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad ubicada en una montaña no puede ocultarse.  Ni ustedes prenden una lampara, y la ponen debajo de un recipiente, sino en una repisa; y brilla para todos los que están en la casa.  Así mismo, permitan que su luz brille ante los hombres; para que ellos puedan ver sus buenas obras, y den gloria al Padre que está en el cielo.” Mateo 5:14-16

Muy similar al contexto de Williamson -estoy muy de acuerdo con Salomon acerca de que nada es nuevo bajo el sol. Este pasaje de Mateo nos trata de llevar a la reflexión sobre el miedo a lo que somos.

La acción natural del ser humano cuando se siente en falta es ocultarse. Si no tenemos nada que ocultar, nada que temer, simplemente no tenemos que ocultarnos. Recordemos el pasaje en el Génesis, cuando Adán y Eva habían desobedecido a Dios; cuando Él llegó a ellos, éstos se ocultaron.

Muchas veces el sentimiento que nos rodea a todos -gracias al sistema en que vivimos, es que simplemente se nos dice que no podemos. No podemos ser los mejores, no podemos vivir mejor, no podemos estar en la repisa. Es ahí donde en nuestro sistema de enseñanza empieza a combatir al alma humana, somos reprimidos de lo que por derecho y al estar vivos, tenemos acceso: A dejar que nuestra luz brille.

No es dejar que los hombres vean lo que hacemos -no es tan simple, sino que nuestra sola presencia estimule a otros a ser mejores. Que cuando lleguemos a un lugar, los que te reciban encuentren la necesidad de mostrar su luz. Muchos me dirán que es una actitud, pero es más que eso. Es un sentimiento que permite que el mundo funcione mejor. Es amor.

Nuestro miedo e inseguridad

No se asombre de encontrar una gran verdad bíblica en un texto secular. Considero que pone de manifiesto que el amor de Dios es para todos. Solo el miedo oculta lo que Dios ha puesto en todos.

Algunos tienen la responsabilidad de ser catalizadores y permitir -al irradiar su luz, que otros descubran que también la tienen. Existen muchas formas para inducir a un niño a creer que todo lo que hace es malo. Ese pre-condicionamiento es lo que ha destruido a nuestra sociedad.

De cualquier forma que queramos verlo, en algún aspecto nos sentimos inseguros. Cuando nos sentimos inseguros, es que no conocemos del todo -o no controlamos, los nos que sucede de algún modo; ahí es donde radica el miedo.

Nuestra luz nunca brillará hasta que dejemos nuestros miedos atrás. Hasta que decidamos dejar que brille e ilumine a otros, es la invitación de las Sagradas Escrituras y nuestra mejor forma de hacer de éste mundo, un lugar mejor.

Mora en mí

Estaba esta mañana revisando los drafs del blog, puesto que lo había unificado con otros que tenía en el 2010. Me encontré con éste cántico que escribí en el 2007. En aquél entonces estaba activamente colaborando cuando mi esposa pertenecía al coro de nuestra congregación.

Es una inspiración sobre la necesidad de que El Señor permanezca en nuestro interior. Muy importante para el inicio del 2011.

Mora en mí – Cántico Expontáneo

Cada día tenemos una opción
un valle
una decisión,
una batalla en nuestro corazón.

Señor quiero amarte
y tu palabra guardar,
para que el Padre y Tú
vengan a mí,
y hagan morada en mí.

Mora en mí
Mora en mí,
quiero delante de tí
estar plantado,
y no ser derribado
por cualquier tempestad.

Mora en mí
Mora en mí,
Porque eres
la fortaleza de los siglos
castillo mío,
mi Salvador.

Mora en mí… (BIS)

Arturo López Valerio
Madrugada del 18 de febrero del 2007.

  Copyright protected by Digiprove © 2011 Arturo Lopez Valerio

¿Otra vez la conciencia?

Nuevamente retorno a los controles de este blog, para hablar de la conciencia. Hoy tuve una extensa conversación (tenía tiempo que no conversaba abiertamente temas de fe con terceros) con Rafael Pérez de Pez Mundial, la cual fue bastante satisfactoria.

Durante el 2008 escribí mucho sobre la conciencia y creo que este es un tema que debe continuar, para que no la “apaguemos” de repente. ¿Apagar la conciencia? Sí, nosotros lo hacemos y de paso, tampoco nos damos cuenta que lo hacemos.

Es como un celular que de momento pierde la señal con la Telefónica, tienes el aparato, pero no recibe llamadas. Gracias a Dios las llamadas que el Espíritu Santo que dirige a tu conciencia, pueden lograr encender esa conciencia que aparece como “fuera de servicio”.

En Juan Capítulo 8, los hombres llevaron a la mujer hallada en el acto mismo del adulterio, querían lapidarla. Al decirles Jesús: (Juan 8:7)

“…El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero”

. Citan las escrituras: (Juan 8:9)

“Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio”.

Mientras ellos tenían las piedras en las manos para lapidarla, su conciencia estaba apagada. No entendían que debía tener misericordia, por tanto todos eran pecadores. Al redargüirles, Jesús encendió la conciencia de cada uno y al estar encendida, vieron que ellos eran tan pecadores como ella.

Es interesante que siempre miremos los defectos de los demás, de la iglesia misma, de los que trabajan en la obra. Lucas 6:41 cita:

“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?”.

Desde hoy, propongamos realizar los cambios en nosotros y en nuestra conciencia, para entonces hacer vida en nosotros primero antes de exigir a los demás un comportamiento que no tenemos. Sin dejar a un lado, de estar vigilantes del regalo que Dios nos ha dado.

¿Volver al futuro?

“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”
Eclesiatés 3:15
Dentro de la esfera de la cotidianidad, nos encontramos que como seres humanos e hijos de Dios, el tiempo es parte de nuestras vidas. El ayer, hoy y el futuro son estados que aprendemos a manejar y que no podemos controlar.
Nuestra realidad es que muchas veces vivimos en el pasado; perdemos nuestro tiempo justificándonos o tratando de explicar a otros o a todos, cómo acontecieron las cosas. Pero debemos recordar que Dios es eterno y nos creó para que habitáramos con Él.

“He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo;  sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá;  y lo hace Dios,  para que delante de él teman los hombres.” Eclesiatés 3:14

Aquí el predicador habla de la obra de Dios y de la salvación del hombre. El hombre es y será perpetuo, porque Él ha decidido salvarlo. No será más ni menos, sino lo que Él ha dispuesto y ésta debe ser nuestra confianza, ante el temor, la duda y la crisis; Él lo hará y sustentará su palabra.

En el versículo 15 del capítulo 3, el predicador nos habla del tiempo y del plan de eternidad para el hombre. Lo que fue, ya es; éste es Jesucristo, el verbo que era desde el principio y que ya es manisfestado al mundo. Y lo que ha de ser, fue ya; Jesucristo ha sido coronado rey, como fue profetizado y lo es ahora a la diestra del Padre.
Un punto importante en éste versículo es el entender que aunque las cosas estén mal -similar a cuando la tierra estaba desordenada y vacía (Génesis 1:2), Dios, en su misericordia tiene la garantía de nuestra restauración: Y Dios restaura lo que pasó.
¿Problemas? ¿Crisis? ¿Inconvenientes? Sí, el puede ayudarnos y tiene su mano dispuesta para darte a tí y a mí, la restauración plena. Es momento de restaurar, de levantar, de examinar nuestro terreno. Somos tierra deseable (Malaquías 3:12), la cual debemos limpiar -bajo duras pruebas- para que nazca un fruto agradable y apacible (Hebreos 12:11) para todos los que buscan alimentarse.
¿Quieres vivir en el pasado o volver al futuro de salvación que dispuso Dios para toda su creación? 

La falta de fe genera crisis

Leyendo algunas líneas sobre la crisis económica que afecta a los mercados globales, pude leer una nota interesante en el Diario Libre, era una carta de un economista que apuntaba que la falta de fe en el papel moneda (en este caso el dólar) provocaba la crisis y que eventualmente nos veremos forzados a volver al antiguo Oro, que conserva aún su valor.

Valor no creíble

Esto me puso a pensar en lo difícil que es este siglo, les explico por qué: Todo el sistema financiero global está basado en la confianza del papel moneda emitido por cada gobierno, dicho papel moneda es avalado por las reservas en oro de cada nación. ¿Dónde viene el problema? Hay muchas economías como la nuestra, que no tienen reservas en Oro, sino en un papel moneda fuerte (es decir, de mucha confianza o en términos eclesiásticos, que le tenemos fe) que es el dólar.

¿Qué es lo que sucede? Que el papel moneda y por ende, las transacciones y operaciones relacionadas al mismo adquieren muchas veces un valor por encima de lo normal, eso sin contar con la ola de créditos que inflan la economía haciéndonos creer que hay abundancia, pero la verdad cruda es que el valor muchas veces es mayor que las mismas reservas.

Parábola financiera

Ese mismo caso ocurrió en la oficina donde laboro y nos enseño tanto a mí como a mis compañeros de trabajo lo que está pasando a nivel global: Todos cumplimos años en algún día del año, en ese día los compañeros del festejado reúnen 200 pesos cada uno para darlo como regalo (el cual puede darse en efectivo). En total son entregados unos 2,000 pesos; muchas veces sucede que hay cumpleaños consecutivos y hay un uso de que el festejado de un día anterior deja excento del pago (crédito) al próximo festado. Es decir, que éste cobra 1,800 en su cumpleaños, con la garantía de que en el próximo cumpleaños no tiene que pagar la cuota.

Hasta ahora todo está bien, pero ¿qué sucede cuando alguien se ausenta y no paga su cuota? Generalmente se le acumula y lo paga cuando regresa. Ahora viene el enredo que nos llevó al punto que planteo: Cuando regresa el viajero, éste propone pagar a los festejados que no ha dado su regaldo (o sea, los 200 pesos). Los festejados les indican que prefiere que él (el viajero) pague la cuota de ellos al próximo festejado del mes; éste les confirma y deja saldada la deuda él tiene con ellos. Ellos asumen y entienen que han saldado con el próximo festejado. ¿Qué sucedería si el viajero no le paga al próximo festejado? Simplemente cae la confianza en la oficina y el sistema pierde credibilidad, mientras tanto hay más de 200 pesos en pérdidas.

La solución es Jesucristo

Disculpen por lo largo del cuento, pero fíjense cómo el compromiso, la palabra y la confianza hacen del mercado financiero global algo muy delicado. La falta de fe en una institución, persona, gobierno o grupo, puede descalabrar el trabajo de mucho tiempo. Nuestra solución son las palabras de Jesucristo que podemos encontrar en los libros de Mateo y Lucas, respectivamente.

Jesús llama a sus discípulos “Hombres de poca fe”, nos afanamos por lo que no ha llegado (Mateo 6:30); eso no quita que le prestemos importancia, pero sí dejamos de creer que Dios tiene cuidado de nosotros. Ésa es la crisis.

Él no quiere que tengamos incertidumbre, preguntando: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? (Mateo 8:26) E inmediatamente hizo cesar la tempestad. Si éste Jesús, hijo de Dios, podía ordenar a los vientos y la mar cuando no estaba glorificado aún, ¿cuánto más ahora, qué esta sentado a la diestra de Dios? La crisis es creer que Él no puede ayudar nuestra economía.

Si sentimos que nos hundimos en los problemas, el éxtiende su mano y pregunta (como a Pedro): Hombre de poca fe ¿Por qué dudaste? (Mateo 14:31) Nuestra crisis empieza cuando dejamos de creer y empezamos a actuar por nuestra cuenta. Créanme que así empieza. En un símil, como ovejas creemos que nosotros podemos buscar buenos pastos, pero Él es el Buen Pastor.

Cuando no tenemos pan (he vivido esa afanosa ansiedad en persona), el nos dice: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? (Mateo 16:8) A la verdad le testifico que Dios tiene múltiples formas de hacer llegar el pan a sus hijos.

¿Por qué algunos no pueden vencer la crisis?

Les respondo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mateo 17:20)

No podemos crecer un codo más, no podemos producir más de lo que Dios ha determinado que lo hagamos; Dios provee para que en el ciclo natural muchas cosas que perecen casi inmediatamente subsistan, ¿qué hará con nosotros?

Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? (Lucas 12:28)

No dejemos de creer que Dios puede respaldar nuestra fe. Si los hombres pueden respaldar un papel, ¿cuánto podrá Dios respaldar su Palabra que es vida?

Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12:31)

Dios les bendiga!

Una vez más la conciencia…

Estuve leyendo en una de mis “interminables búsquedas”, algunos aspectos sobre la conciencia que relata Watchman Nee, en su libro “El Evangelio De Dios”. Me regocijé en encontrar notas con las cuales me confrontan y tranquilizan sobre estos temas que siempre he tratado. Es interesante que exploremos los siguientes aspectos:

La conciencia es el canal que Dios utiliza para iluminar nuestras vidas y cambiar la condición de pecado en nosotros.

¿Por qué? Aunque muchas veces no podemos eliminar nuestra conciencia, es una realidad que le damos vacaciones. Cuando dejo de alimentarme espiritualmente, dejo de estar alerta. Dejo de manejar información relacionada a mi salvación, por lo tanto, no estoy muy pendiente de qué acciones están mal o bien.

El apóstol Pablo habla conciencia cauterizada (1 Timoteo 4:2), pero no refiere a hechos de todo tipo, sino a una hipocresía aparente que al mismo tiempo utiliza la fe para justificar sus fechorías.

Cuando me desconecto de Dios, finjo que estoy con Dios. Es decir, si me dicen en la calle: “Varón de Dios”, puedo decir: Amén, Amén. Pero en mi conciencia sé que no soy ese “Varón de Dios” que debe recibir el saludo; sé que no he orado y no he realizado lo que debo hacer. Inmediatamente mi conciencia encoge mis hombros y me hace buscar la oportunidad para hacer las paces con Dios.

Ahora bien, podemos llegar a un punto en que nuestro letargo sea tan grande que aún nuestra conciencia no reaccione. Y que luego de mucho tiempo -como relata Nee en su libro- despertemos con la noticia de que hemos pecado abundantemente.

Un caso bíblico que podemos citar está en 2 Samuel 12. Cuando el Rey David es amonestado por el profeta Natán mediante la parábola de la oveja, éste reaccionó como el David de siempre. El único problema era que él había dormido su conciencia al punto que podía mantener sus “valores morales” y aplicarlos a cualquier situación.

Cuando Natán dijo a David: ” Tú eres aquel hombre.” (2 Samuel 12:7). La conciencia de David despertó y dió cuenta de su falta. En ese momento era tarde y solo quedaba asumir las consecuencias de sus actos.

¿A dónde pretendo llegar? Que para salvarnos de la muerte y el pecado, Dios utiliza nuestra conciencia (Romanos 2:15), pero que como Cristianos nunca ignoremos que nuestro pecado no desaparece si nuestra conciencia deja de reclamarnos.

El pecado queda delante de Dios, en nuestra conciencia y en nuestra carne. Nuestra conciencia está ligada a nuestra alma y para salvarnos, debemos tenerla limpia (Hebreos 10:22).

Dios les bendiga!